Ignominia, miseria y dolor esconden las redes sociales

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Laura Ortega Williams

 

 

Así como las redes sociales se vuelven el escaparte perfecto para alzar la voz y evidenciar la injusticia, la desigualdad y el encono hacía funcionarios públicos y la clase política, también de una manera muy vil y soez es el lugar perfecto para que mostremos lo peor de nosotros mismos, para exhibir, ridiculizar, juzgar y vanagloriarnos de actos en donde la perversión y la ignominia encuentran grandiosa cabida.

En estas semanas la social media nos ha traído episodios de horror, en donde la dignidad de las personas es pisoteada y flagelada de todas las maneras posibles. Sin decir nombre, por mínimo respecto, hubo tres sucesos que marcaron este ciclo del horror.

Los dos  primeros lastimaron profundamente a dos jovencitas que su único error fue salir a divertirse por la noche, como cualquier joven de su edad lo hace y como si no hubiera sido suficiente el infierno que pasaron, han sido exhibidas en las redes sociales.

Los perpetradores del primer caso unos jóvenes de se hacen llamar los Porkys, el nombre basta para entender que son unos cerdos, sólo son cobardes y mezquinos, desecho decadente de una humanidad pérdida, hijos pródigos de unos padres ciegos que en audios también difundidos en la socialmedia,  les sobre salta el actuar de sus vástagos.

El segundo caso, también sucedió en Veracruz, es igual o hasta más perverso porque expone la dignidad de una jovencita en infinidad de sitios, no sólo fue vulneranda su integridad e intimidad una vez por su verdugo, sino por el resto de personas que se alimentan como paracitos del morbo.

A través de una computadora todos nos volvemos jueces, creemos tener la autoridad moral para enjuiciar y hasta incluso sacar conjeturas del comportamiento de las niñas.

Pero no conforme con esto, nos prestamos al morbo, muchos usuarios han participado en foros, se atreven a decir que ellas se buscaron lo que les pasó, por su forma de vestir, actuar, por salir o beber, argumentos que no son válidos en ningún caso, porque es parte de ser libre el poder ser y vestir como a cada quien le agrade.

Pero esto no quedó sólo en comentarios aislados, crearon páginas en Facebook para denostar y en el segundo caso hicieron circular videos de la agresión a través de redes sociales, como whatsapp, porqué sí whatsapp también es una red social, sin olvidar que también fue colgado en páginas de pornografía.

Qué lamentable y bajo es el ser humano como para cometer actos tan atroces y no bastó sumergirlas en la desesperación, tenían que aislarlas, atormentarlas.

El tercer caso, se trata de una novatada realizada a una niña de no más de 7 años perteneciente a un grupo de Socouts, que es bañada con refresco por sus compañeros e instructores.

Quizá este caso no es tan grave como los anteriores, pero aunque sea paradójico sí lo es, porque nadie tiene derecho de herir alguien, sea de la forma que sea, aunque parezca una novatada inocente, en el momento en el que se sube a redes sociales se crea una cadena de humillación y de cyber-bullying.

No es gracioso, no esperen que sean tendencia y se vuelva viral, no quieran 5 minutos de popularidad a costa de alguien más, porque no sabemos qué cicatrices que pueda dejar en la vida de alguien, basta con haberlo vivido una vez, no es necesario jamás recordarlo.

Esta es la otra parte de las redes sociales, las que dejan de ser divertidas porque estamos sometidos al ojo de una comunidad masiva, de conocidos y de extraños que estarán ansiosos por juzgar, criticar y alimentar su estúpido morbo, mostrar lo más bajo de la personalidad de cada quien, sin pensar antes en el otro y el daño que podemos causar.

¿Qué estamos perdiendo?, quizá la empatía y la humanidad, parece que lejos de evolucionar vamos en retroceso en donde cualquiera pueda convertirse en animal, pero ahora es capaz de reproducirlo a gran escala, que algún acto salvaje se conozca y el perpetrador lo cuelgue como guirnalda, y todo al parecer sin consecuencias legales.

Estos casos son lo más sonados en la red, pero cuántos de ellos logran pasar como simples bromas, en este sentido sólo falta dar una mirada a la socialmedia de revistas para adolescentes que sin miramientos juzgan, critican, ofenden con un lenguaje soez a otras chicas, sólo por no compartir los mismos gustos, por tener diferencia de opiniones.

Los adolescentes lo llaman bardo, bullying, trolleo, arena; pero les tengo noticias… a eso se le llama intolerancia, acoso. Quizá no puedan magnificar sus consecuencias, pero pueden ser fatales una vez que las ofensas dejan de ser sólo por gustos diferentes, para transgredir al terreno personal, familiar, intelectual y físico.

Las redes sociales deben ser un espacio para divertirse, contactarnos con familiares y amigos, jamás deben ser una extensión del infierno que cada quien vive en su realidad.

 

 

 

 

 

 

 

La #LeyFayad, el fallo de la censura

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censura

Nada bueno puede salir cuando los gobiernos intentan controlar un espacio que ha dominado la población y que además es un derecho humano de acuerdo a la declaración emitida por la ONU, la cual señala que cualquier intento de bloqueo es un atentado contra la población.

Tal parece que al senador priista Omar Fayad le quedó un poco más claro el derecho que internet representa y vio lo que sucede cuando se lanza una iniciativa de ley que intenta restringir y controlar este espacio.

Era lógico que la llamada #LeyFayad causara revuelo e indignación en la población, sobre todo en la sociedad 2.0, quienes calificaron este intento cómo una clara afrenta en contra libre expresión, generadora de opacidad y una grave transgresión a la privacidad.

Hay que entender que en los últimos años internet se ha convertido en parte fundamental de la libertad de expresión, a través de esta plataforma los millones de usuarios que están en línea pueden compartir ideas e información, incluso la propagación de contenido en la web ha conseguido derrocar mandatarios y dictadores.

Está en duda si surgió en Bucareli, en Los Pinos o fue una idea propia, pero lo que está claro es que algo debe temer el grupo en el poder, diputados, senadores, funcionarios y por supuesto el presidente; tanto que Omar Fayad,  lanzó  una iniciativa de ley para regular el uso de internet, en donde regular y criminalizar eran sinónimos.

A los días de ser lanzada el senador solicitó retirarla, argumentando que será modificada e incluirá a expertos y las opiniones de la sociedad civil para enriquecerla, además de descartar que dicha ley pretendiera ser una herramienta para callar las voces de la ciudadanía.

Y no es para menos, porque cuando fue presentada las redes sociales enardecieron, a pesar de que el sustento de esta ley justifica su existencia con base a la imperiosa necesidad de castigar y perseguir delitos como acoso sexual, extorsión, amenaza e intimidación.

Sin embargo, su ambigüedad, subjetividad y generalidad  criminalizaba cuestiones tan básicas como el uso de internet, la instalación de aplicaciones, el uso de computadora, gadgets, redes sociales y la generación y divulgación de información, provocando una mordaza digital a los periodistas. A lo que también había que sumar la creación de una policía cibernética, el espionaje y bloqueo de los servicios de internet.

Básicamente la propuesta de la “LeyFayad tal cual la presentó el senador criminaliza a los usuarios, porque no existe una diferenciación de quien comente los delitos. Existe una falta de precisión en los conceptos aplicados y no contempla los derechos que la ciudadanía tiene.

No obstante si esta iniciativa se reconstruye, se delimita y se toma la opinión de expertos en la materia podría cumplir con la función de sancionar los delitos de sextorción, grooming, bullying, acoso, extorsión, suplantación, entre otros crímenes que desarrollan en las redes sociales.

Sería positivo siempre y cuando no se tome con una manera de callar las voces de la ciudadanía inconforme o para evitar que asuntos como casas blancas, nexos con organismos de la delincuencia, cuentas, fallos y abusos se escondan o bien para criminalizar a quienes realicen críticas duras contra el gobierno.

Es momento para que esta ley se realice a conciencia sin violar los derechos que corresponden a todos los ciudadanos, que no penalice el uso de internet y use un tema de seguridad como escusa para hacer de los ciudadanos, delincuentes 2.0.

Un pase a la estafa

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SeasonPas

Durante los últimos 20 años la industria de los videojuegos ha crecido constante y exponencialmente, lo que le ha permitido ser una de las más importantes a nivel mundial y por supuesto millonarias.

Sin embargo para los estudios y las compañías encargadas del desarrollo de videojuegos, no es suficiente las ganancias que perciben en la venta de títulos triple A.

En los últimos años se ha vuelto una tendencia popular y hasta abusiva la oferta en preventa de los Season Pass (pases de temporada) y DLC (contenido descargable) en el día de estreno del videojuego y a veces más caro que el mismo juego.

Con la justificación de una disminución en sus ventas por la piratería, aplicaciones de juegos gratuitos y una economía mundial débil, los corporativos encargados de la creación de videojuegos han encontrado en los pases de temporada y contenidos descargables a la gallina de los huevos de oro.

Básicamente opera así: los gamers compran la versión física del video juego, al poco tiempo sale a la venta el contenido extendido, personajes, bonos, nuevas historias entre otras bondades.

El problema es que esta práctica se está volviendo constante y las compañías ya no se esfuerzan en darle al usuario un juego completo, bajo la excusa del contenido descargable dejan fuera personajes, armamentos, historia, mapas, vestuario, skins, modos de juego entre otros, que anteriormente eran gratis, por lo menos novedoso o eran parte del producto final.

En la industria de los videojuegos existe una fidelidad de los consumidores hacia determinadas compañías o títulos de videojuegos, por eso no la piensan dos veces al compra un season pass, aunque lleguen a gastar entre 400 o 500 pesos por cada compra, pese haber adquirido el juego en 800 a 1000 pesos, de ahí el abuso.

Con esta estafa a los gamers les están vendiendo un juego incompleto que deberán completar con el material descargable o con el pase de temporada que incluye todos los DLC, con un supuesto descuento.

La queja constante de los usuarios se basa en que el contenido que ofrecen las firmas como EA, Capcom, Activition entre otras, son completamente inútiles e innecesarios, aunado a la incertidumbre que genera el no saber a ciencia cierta lo que contiene el season pass.

Tan sólo recordemos el escándalo que protagonizó Capcom cuando lanzó el contenido descargable de Street Fighter IV, que permitía al jugador cambiar el color en el vestuario de los personajes de forma idéntica a como lucían en Street Fighter III.

Otro caso fue la armadura para caballo en Elder Scrolls IV: Oblivion, que además de cara era innecesaria. Pero no olvidemos aquellos que muy astutamente lanzan DLC para desbloquear contendido que ya existe en el disco.

Es entendible que las empresas quieran hacer negocio redondo y traten de burlar la piratería para tener dinero integro y directo en sus arcas, sin embargo el gamer ya pagó por un juego y a un precio alto, como para que encima de todo deba pagar por un contenido que debe estar incluido, sobre todo si tomamos en cuenta que hay una fidelidad con la marca.

De pronto no se sorprendan si por abusar así de los gamers,  terminen por matar a la gallina de los huevos de oro.

La social media, testigo sin ética

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#CompartiendoEnRedes

La social media, testigo sin ética

Otra vez por las redes sociales se difundieron hechos terribles, que desataron el dolor de una familia y de nueva cuenta fuimos testigos de la crueldad que puede albergar el ser humano, como el odio, la ignorancia, el morbo y la cobardía se apoderaron de una comunidad.

Al empezar la semana, la plaza principal del municipio de  Ajalpan se convirtió en la sala del horror, cuando ciudadanos decidieron tomar “la justicia” por su propia mano, en lo que asumieron su deber como vecinos de esta zona.

Sin embargo, ante la cerrazón y cegados por una falsa sed de venganza asesinaron a dos jóvenes encuestadores, a quienes entre rumores y falsos testimonios confundieron con secuestradores.

Los hechos ya se conocen; palabras más o palabras menos en las redes sociales se documentó ampliamente lo que sucedió ese lunes 19 de Octubre.

Fue en la social media donde corrieron las primeras historias, rumores sin confirmar, información escasa que bastó para generar entre la sociedad los primeros juicios de valor, encaminados a culpar a los hermanos Copado Molina. Y en dónde la familia de los jóvenes supo lo sucedido.

Horas después se confirmó la inocencia de los hermanos, la social media se convirtió en un espacio sombrío, los comentarios cambiaron rápido de tono para calificar a quienes habían perpetrado tal atrocidad.

Cómo era de esperarse, ante un hecho de tal magnitud no tardaron los de Ajalpan en justificar su actuar, culpando a las autoridades por el mal sistema de justicia, a la impunidad y a la inseguridad que impera en esta región.

Pero las palabras no pueden justificar las acciones, nada lo puede hacer cuando se trata de un crimen.

El tema se polarizó, fue Ajalpan contra el resto del mundo una vez que se confirmó la identidad de los jóvenes. Palabras de apoyo se multiplicaron en las redes sociales, mismas que incrementaron con las primeras imágenes que tocaron los muros y los timelines.

En ese espacio maldito en donde no se escatima la información, donde la verdad y la mentira se entrelazan, pero en donde en imágenes violentas y videos de desesperación se da cuenta de lo inimaginable.

En la social media nos creemos con el derecho de compartir todo lo que por ella pasa, no hay estándares que respetar, sólo las políticas de la propia red social las cuales son a criterio de los mismos usuarios.

Si para Rey David y Abraham no fue suficiente con la turba furiosa, ahora familiares y amigos deben enfrentar la turba digital que no cesa de compartir una y otra vez los videos de aquella barbarie.

No existe en las redes sociales ética, como en los medios de comunicación  que cuentan con un manual que les indica que es apto para difundir, pero parece que tampoco en la social media hay sentido común o empatía hacia una familia en duelo.

Pareciera que cada vez que imágenes o videos sobre el fatídico día se comparten, se hiciera con la consigna de avivar el dolor y alimentar el odio hacía aquella “salvaje” comunidad que les arrebató a sus seres amados.

Mientras que Ajalpan deberá cargar ahora con un estigma del que no podrá salvarse, porque con la muerte de los hermanos Copado Molina ellos cargaran con el título de asesinos y tendrán las memorias de la social media para recordarlo.

El trabajo se muda a internet

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Trabajo

#CompartiendoEnRedes

Lo que comenzó como un canal de comunicación entre grupos de amigos, conocidos y familiares, ahora está exigiendo perfiles más profesionales  para atender una demanda laboral creciente dentro de las redes sociales, luego de revolucionar la forma de comunicar y extenderse más allá de círculos personales para integrar empresas, figuras públicas y gobiernos.

Hasta hace unos años,  bastaba con ser publicista, comunicólogo o mercadólogo para medios tradicionales, sin embargo la creciente evolución de la social media, la integración y constante desarrollo de tecnologías pide que los profesionales de las áreas sociales, tecnológicas e incluso médicas, cuenten con nuevas habilidades.

El presente y el futuro está requiriendo y creando nuevas profesiones que llenen la demanda laboral, el campo de acción se está ampliando y van surgiendo trabajos que hasta hace unos años no se imaginaba pudieran tener cabida en internet.

Dentro de las profesiones con mayor futuro se encuentran aquellas que están orientadas a la comunicación y la creación de mensajes. Community managers, diseñadores de contenidos multimedia, publicistas digitales  son los más solicitados por empresas o gobiernos.

Muchos comunicólogos que buscan incorporarse a esta área en desarrollo, aún no logran aplicar todas las herramientas de manera efectiva. Aún existen preceptos y errores comunes, como  suponer que al hacer uso de facebook, twitter, instagram o cualquier otra red social se es un experto y se puede generar contenido para una empresa, partido político o gobernante.

Sin embargo, el reto está en generar contenido multimedia, incluyendo diseño, gestión, análisis de datos, composición fotográfica, audio y video. Además de entender el lenguaje de cada una de las redes sociales, cuál nicho de mercado abarca y asimilar individualmente sus momentos claves para hacer efectiva la comunicación y que ésta consiga penetrar en el sector deseado.

Se trata de ajusta el mensaje, hacerlo emotivo, persuasivo, creativo y que logre propagarse por toda la red social, a través de la retroalimentación y la viralidad que internet permite. No basta sólo subir información y copiar fórmulas que ya han sido exitosas, estamos obligados a reinventar.

Por otro lado, expertos señalan que otra de las profesiones que será recibida con los brazos abiertos en el mundo de internet, será los psicólogos digitales especialistas que puedan atender el sector de la población afectado por la inclusión, exclusión, cyberbullying, sexting, entre otras problemáticas que se desencadenan en la social media.

Recordemos que estos problemas afectan principalmente a jóvenes, por lo cual una atención y orientación oportuna permitirá un mejor y más sano acercamiento a las redes sociales.

La creación de aplicaciones y software continuamente está demandando a ingenieros en sistemas, que generen soluciones a problemas cotidianos, que faciliten las tareas o que agilicen el trabajo o la comunicación en diferentes ámbitos sociales o laborales.

Según datos de Forbes y de Mundo Ejecutivo existe un déficit de profesionales en estas áreas y estiman que tan sólo la creación de aplicaciones genera por año más de 25 mil millones de dólares a nivel mundial, cifra en constante crecimiento y en la cual México aún está rezagado, al igual que la demanda de profesionales de estas áreas.

Ante tal panorama cada vez es más fácil vislumbra hacia donde nos está llevando la tecnología y a donde se delimitarán las áreas laborales con mayores posibilidades de crecimiento y remuneración económica, el mundo digital está abriendo sus puertas esperando que los más fuertes se adapten.

Un like, dos likes, mil likes

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#CompartiendoEnRedes

En la sociedad actual en cual las redes sociales se han convertido en parte medular para empresas, políticos y ciudadanos en general, los likes y retweet parecen ser la medida perfecta que delimita a los populares, los normales y los qué están lejos de encajar en los estándares sociales.

“Quien no está en las redes, no existe” esta frase se convirtió en un grito de guerra con el surgimiento y desarrollo de la social media, el reto inicial era formar parte de este universo digital, sin embargo el desafió se reconfiguró cuando los likes y retweets se convirtieron en una forma de marcar el impacto de los contenidos entre los ciudadanos.

Empresarios y políticos ven en los “Me Gusta”, en la marca de “Favorito”, en los seguidores y en los fans la aceptación y la simpatía de consumidores y electorado, sin embargo es preciso señalar que esto está lejos de ser certero.

Los Likes y followers, no necesariamente determinan la popularidad de un personaje público o una empresa, sólo es una mera forma en que la que el ciudadano busca enterarse de lo que sucede en torno de ese personaje, ya sea para bien o para mal.

Así que es un tremendo error pensar que los likes indican el nivel de popularidad o de agrado y es todavía peor pensar en la compra de likes o follower, para mostrar en la social media nuestra popularidad.

En este punto, cabe referir que existen empresas que se dedican a la venta de los mismos, garantizando segmentación del mercado, perfiles reales y direccionados a una foto, publicación o página en especificó.

Con la desesperación por tener más seguidores, es común que políticos, empresarios y algunos ciudadanos recurran a estas prácticas, pues bien piensan que es la mejor forma de darle movilidad a su página, ganar simpatizantes, llegar a más personas o en el caso de ciudadanos ganar premios o concursos.

Existen diversas páginas en donde la compra de “Likes” en Facebook garantiza 1000 “Me gusta” por 8 dólares más o menos, sin embargo son prácticas fraudulentas y no hay garantía de que los perfiles sean verdaderos.

En las elecciones de 2006, la panista Josefina Vázquez Mota fue protagonista de un escándalo dentro de la social media, cuándo de la noche a la mañana incrementó su número de seguidores en Twitter, aunque pudo poner en alerta a sus adversarios políticos, la compra de bots o fans resultó contra producente.

Además de quedar en un ridículo digital, la aspirante a la presidencia de la república se llenó de perfiles falsos que no sumaban al debate dentro de la red social.

Así sucede con la compra de bots y likes, esta práctica no abona en nada al desarrollo en la social media y es que recordemos que la principal característica en ella es la interacción entre los usuarios.

Cuando empresas y políticos deciden adquirir fans falsos detienen la interacción, sus impactos en las redes se reducen, estancan la difusión de contenidos, pierden credibilidad y movilidad dentro de la social media y en el caso de las empresas debilitan el engagement, la fidelidad con la marca y además se pierde la noción para delimitar que contenido es el más optimo para los fans.

La popularidad de un político no debe estar sujeta a los “Me Gusta”, así que la compra de los mismos es una pésima idea, lo mejor será buscar simpatizantes con contenidos creativos que enganchen a la comunidad digital.

Periscope, el juguete nuevo de los políticos.

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Periscope

Sólo unos segundos en vivo para transmitir una carrera, o un mensaje corto en el que se mostraba la colocación de la banda presidencial, le bastaron a Enrique Peña Nieto para ser pionero dentro el círculo político al usar Periscope  y para que en pocas semanas esta aplicación se convirtiera en una de las favoritas de la clase política mexicana.

Aunque esta aplicación salió en marzo de este año,  tras ser adquirida por Twitter, rápidamente fue ganando usuarios alrededor del mundo, porque permite a los ciudadanos 2.0 transmitir y ver sucesos en tiempo real, los primeros en abalanzarse al mundo de esta nueva red social fueron periodistas, sociólogos, community managers, ciudadanos y por supuesto políticos.

En nuestro país, cobró especial relevancia cuando el presidente, Enrique Peña Nieto, subió el video de la Quita Carrera de Molino de El Rey, posteriormente realizó trasmisiones que serían la antesala a su tercer informe de gobierno, cuyo video de apertura fue la caía y posterior colocación de la banda presidencial.

Después de estos clips, en desbandada los políticos mexicanos se sumaron a la comunidad de Periscope, engrosando las filas de los usuarios que a diario hacen streaming sobre algún suceso relevante, sea este público o privado.

Para la clase política de nuestro país esta aplicación está resultando muy atractiva y es que sólo basta bajarla en cualquier dispositivo móvil,  disponible para sistema operativo Androi o iOS, además de la seducción que implica compartir clips al instante.

Personajes de la vida política mexicana como el senador Javier Lozano Alarcón;  la secretaria de Sedatu, Rosario Robles; el gobernador de  Nuevo León, Jaime Rodríguez “El Bronco”; Rafael Moreno Valle Rosas,  gobernador de Puebla, legisladores, miembros del gabinete, diputados locales, presidentes municipales, entre otros se han sumado a esta comunidad.

¿Qué les ofrece Periscope? Fortalece su presencia en redes sociales, en tiempo real desvela el día a día de un político al mostrar su trabajo, como se relaciona con la gente y qué está haciendo por su comunidad.

Como todas las redes sociales puede mostrar el lado humano y social que los votantes esperan, genera cercanía y además Periscope será una herramienta fundamental antes y en el desarrollo de las próximas elecciones, porque les permitirá mostrar al instante las giras por comunidades, explicar sus propuestas y aumentar adeptos.

Así como esta herramienta puede favorecer a un buen posicionamiento y el fortalecimiento de la reputación digital, existen riesgos para todos aquellos políticos que carecen o bien de simpatía, facilidad de palabra o la gracia de la improvisación.

Aunque es gratis, está esta app, no necesariamente es para todos los político. Sólo hay que entender que “en vivo” es la palabra clave, los errores que cometa el usuario no podrán ser borrados a través del poder de la edición, quedarán –si bien les va-  por 24 hora en la social media, en el ojo y escrutinio de simpatizantes y detractores.

Periscope, puede en un momento dado convertirse en un arma de doble filo, en el que los menos habilidosos serán expuestos, no sólo en la aplicación sino también en twitter, toda vez que el contenido puede ser compartido y replicado también en esta plataforma.

El político puede quedar al desnudo, ser captado tanto en buenos momentos como en los malos. Recordemos que cualquier ciudadano puede grabarlos y evidenciarlos. No será de extrañar que también  veamos más vídeo escándalos.

Lo anterior debe poner a candidatos, diputados, senadores, presidentes municipales y gobernadores atentos, en guardia y en alerta máxima con lo que dicen y con lo que hacen.

Cachetadas a trabajadores, bailarinas exóticas, fiestas, excesos, prepotencia, abuso de poder, vulgaridades, escenas sexual, también podrán ser transmitidas al momento, lacerando la imagen de cualquier persona, no sólo de los políticos.

Periscope promete quedarse en la lista de favoritos de gobernantes y legisladores, pero se recomienda discreción y  tener mayor cuidado al momento de generar contenido, de lo contrario la transmisión será el preámbulo del ocaso de una carrera política.